¿Pueden ayudar –o no– las nuevas tecnologías a mejorar la salud de los deportistas?

¿Cual puede llegar a ser el papel del “smart watch” en nuestra vida? ¿Cómo pueden ayudarnos en la práctica deportiva? ¿Puede ayudar a practicar deporte de manera más segura? ¿Pueden ayudarnos a marcar retos deportivos asequibles, según las posibilidades de nuestro cuerpo? Son preguntas que hoy nos hacemos en el blog del máster.

Quizás habéis leído titulares de noticias como esta: “Me salvó la vida“. Aplicativos como Apple Watch, Fitbit están notificando a las personas que los llevan la necesidad de alguna emergencia médica. “¡Pide atención médica!” se puede llegar a leer en la pantalla de un reloj inteligente.

Un caso es el de un chico de 18 años, cuando el su smart watch detectó que su ritmo cardíaco se disparaba a 190 latidos por minuto (el ritmo normal por adultos 18 o más años es entre 60 y 100 latidos por minuto, según la Clínica Mayo). El adolescente, de área de Florida (USA) que es el sujeto de la anécdota, no sintió ninguno de los síntomas alarmantes. Pero gracias al aviso de su reloj fue llevado inmediatamente a urgencias por su madre, Stacey Recktenwald. Los doctores explicaron a la familia que el chico tenía un fallo en los riñones.

Sin este aviso habría podido morir por la noche mientras dormía. Otras anécdotas como esta se pueden encontrar en revistas o en artículos como el publicado hace un año por USA-TODAY.

Posibilidades de la tecnología

Que nadie se asuste, no hay que tener uno. No queremos vender nada. Solo reflexionar sobre las posibilidades que permiten como usuarios individuales, o en nuestras actividades dirigidas o bien en las entidades en las cuales trabajamos. Estos aparatos pueden llegar a ser útiles tanto por yoga como para mejorar la concentración. Pueden ser de utilidad carreras de montaña, para el control del corazón, o para detectar otros accidentes que están empezando y no que se han manifestado todavía. La revista Entrepreneur enumera algunas posibilidades de estos aparatos en un artículo reciente.

Acabo esta breve reflexión que solo pretende hacer pensar como puedo incorporar “elementos” cada vez más frecuentes en las personas que son clientes o compañeros de la práctica del deporte. Añado un video que compartió la revista “The Economist” hace unos días, y que me sugirió escribir esta reflexión. Aquí lo tenéis, con su permiso.

Si queréis compartir ideas sobre los beneficios o limitaciones de las tecnologías, podéis escribir un comentario. Estaría muy bien poder generar debate, si pensáis que el tema os interesa. Es una de las muchas maneras de hacer pensar a quienes seguís este bloque. Vuestras ideas, también nos son de utilidad para hacer pensar en las aulas de la universidad.

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